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lunes, 12 de marzo de 2018

El tren: alma de pueblo

PUEBLO RURAL: LA ESTACIÓN DE TREN  
ALATUR
María Estela Allemand
Traigo desde lejos la pasión por los trenes. De pequeña, recorrí las ciudades más lindas de mi país en los trenes como en una especie de casa de familia con vagones impregnados de olor a maderamen y a vapor y a bronce antiguo y a comidas caseras en el desayuno y el primer turno de almuerzo al comedor. Estoy en mi tren, viviendo el frenesí de la partida, los ruidos de la locomotora, el anden que va quedando lejos y sentada en las ventanillas me captura el paisaje. Los colores de la tierra y del cielo se confunden en verdes azulados y campos de girasoles que van volando al ritmo febril de la máquina sin perder el hilo conductor de los rieles a toda velocidad. Hoy, después de tantos años de silencioso destierro, de ramales cerrados, vías muertas, pueblos solitarios y estaciones olvidadas les dedico a los pueblos rurales mi admiración de reencontralos y revivirlos a través del Turismo Rural. Argentina ofrece, a través de los pueblos y sus estaciones ferroviarias una oportunidad de vivencias culturales y paisajistas  que van desde las historias de vida de escritores famosos, médicos destacados, escultores,  directores de cine, artesanos creativos hasta las casonas de arquitectura colonial y almacenes de ramos generales con su gastronomía local y las plazas soleadas con su Iglesia. Aquel tren de mis pequeños años tiene memoria y te espera en la estación ferroviaria de destino.  

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